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475 Años de tradición La Festividad de Nuestra Señorita La Virgen de Guadalupe de Nicoya

Esta tradición de origen chorotega, consiste en el conjunto de actividades culturales que se celebran cada año, desde el 1° de noviembre y se extienden hasta el 12 de diciembre, en honor a Nuestra Señorita Virgen de Guadalupe de Nicoya.

Entre las actividades se pueden nombrar: la Pica de Leña, la Contadera de Días, la Procesión de la Pasada, la Atolada, y el Gran Día del Celebro. Estas actividades convocan entre 150 a 1000 personas por día, dependiendo de la fecha en que se realicen. Destaca, además, que la Cofradía posee una compleja estructura organizativa en la que las mujeres poseen un papel importante, al lado de diversos actores sociales.

La tradición ancestral comienza con la Contadera de Días, el 1° de noviembre, que, tal y como su nombre lo indica, consiste en la realización de un conteo, que, de acuerdo con mayordoma Ruth Barrantes, “según los estatutos de los indígenas, se realizan con granos de maíz de colores, como lo son el amarillo, blanco, como el rosado y morado”.

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La segunda actividad es la Pica de Leña, cuyo objetivo principal es recolectar la leña que se necesita para los demás días de la festividad. Según Barrantes, este día comienza dándoles “desayuno y chicheme a los boyeros, y, en una finca que se encuentra al lado sur, empiezan a picar la leña. Después se hace el desfile de las carretas a través de la comunidad hasta volver a la Cofradía a guardar la leña”.

Posteriormente, se ofrece la Atolada, una actividad realizada el día 9 de diciembre el cual, según explica Barrantes, “es una festividad donde, el prioste (cofrade) responsable, hace el atol que se reparte a toda la comunidad, después del rezo de las cinco de la mañana”.

Después, se encuentran las Vísperas del Celebro, que se festeja el día 11 de diciembre, y en el que se realiza la Procesión de la Pasada, que consiste primeramente en el llamado de la Cofradía a la comunidad nicoyana para congregarse y dar inicio a la caminata que se realiza desde que se le hace entrega de la imagen al prioste responsable hasta la “Casa de la Virgen”, como también se le conoce a la Cofradía.

En este mismo día, durante la Procesión, se realiza la Danza de la Yegüita, la cual consiste en que una persona vestida con una enagua, confeccionada con un aro de bejuco que se cubre con una frazada, y que también tiene una cabeza de madera de caballo y una cola, va realizando bailes y reverencias a la Virgen al son de un tambor, pitos, carrizos de bambú y la música en general.

Por último, se encuentra el Día del Gran Celebro, que se realiza el 12 de diciembre, y en el que los habitantes de la comunidad son congregados con la intención de realizar la Misa Solemne, a cargo del Obispo y los sacerdotes participantes de la tradición. Durante esta actividad, los mayordomos presentan las ofrendas a la Virgen y, nuevamente, se ofrece la Danza de la Yegüita. Una vez terminada la misa, se realiza otra procesión por las calles de la comunidad, en donde se devuelve a la Virgen al templo.

s seis de la tarde, ese mismo día, se realiza “La Elección”, en la que, únicamente por medio del voto femenino, escogen a los principales puestos de la nueva Cofradía: los mayordomos, priostes, entre otros cargos.

¿Cómo se originó esta festividad centenaria?

Esta tradición tuvo sus orígenes a mediados del siglo XVI, durante las festividades de los indígenas chorotegas; muchas de índole religioso. Precisamente, una de estas era la Fiesta del Sol, celebración que se realizaba para brindar tributo a los dioses.

Carlos Arauz, escritor costumbrista nicoyano, explica que eso ocurría debido a que “como pueblo mesoamericano, los chorotegas tenían muchas de las creencias de los pueblos que habitaron México, y sus principales dioses eran: El Sol, La Luna, El Viento y El Agua”.

De acuerdo a Arauz, Nicoya fue la ciudad precolombina que encontraron los españoles, cuando Gil González Dávila llegó en 1523, y que, en ese momento, la región era la capital de la nación Chorotega. Durante ese mismo período, fue cuando los conquistadores empezaron a realizar la conversión al catolicismo dentro de la región, aspecto que, en palabras del escritor, “no tuvo mucha resistencia, según comentan varios historiadores”.

Hacia 1529, cuando el cronista y conquistador español Gonzalo Fernández de Oviedo, en su paso por el pueblo nicoyano, presenció y escribió con lujo de detalle la Fiesta del Sol, “permitió demostrar de manera contundente que las prácticas religiosas chorotegas no sufrieron ningún menoscabo, a pesar que los registros enviados a la Corona reportaban que toda la población se había convertido al catolicismo”, recalcó Arauz.

Por lo que los españoles, al realizar nuevamente el proceso de conversión y ver resistencia por parte de los indígenas en el aspecto religioso, tuvieron la idea de recrear la aparición de la Virgen de Guadalupe que ocurrió en México, con la lógica de que ambos pueblos, al ser mesoamericanos, tendrían una reacción parecida.

“La Virgen de Guadalupe se apareció en el antiguo oratorio de adoración de la diosa Tonantzin, la deidad madre de la cultura mesoamericana. No se sabe con certeza cuándo pudo llegar esta devoción a Nicoya, pero siempre se estimó que, a finales de la conquista, en el año 1544, pudo llegar la tradición de la Virgen de Guadalupe”, destacó el escritor.

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