Edificio de la antigua Librería Lehmann recuperará su fachada original Neoclásica de 1914

Devolver la apariencia original de la fachada de lo que fue el antiguo edificio de la Librería Lehmann, basándose en fotografías antiguas, es el principal objetivo de las restauraciones que se le realizarán a la edificación en los próximos días.

“Si bien el cambio en el tipo de actividad comercial en el edificio de la antigua Librería Lehmann es una pena, ha dado paso a esta restauración, a que recuperemos este emblemático patrimonio josefino y lo podamos apreciar de forma muy similar a como fue construido hace un siglo”, mencionó Diego Meléndez, director del Centro de Patrimonio Cultural.

La idea es que la fachada del inmueble recupere la antigua apariencia que tuvo en el año 1914, cuando el edificio fue construido por el arquitecto Gerardo Rovira con un elegante estilo Neoclásico

Anterior a la declaratoria como Patrimonio Histórico-Arquitectónico en 2016, se le adosó una estructura a todo su frente con el objetivo de crear mayor espacio de exhibición. Próximamente, las pilastras (columnas decorativas adosadas a la pared) que fueron cortadas por esta modificación, volverán a prolongarse hasta el suelo y los ventanales desde donde se seduce al transeúnte, recuperarán su forma original.

Las obras se realizarán con el fin de poner en valor el edificio y este pueda ser utilizado para fines comerciales, por lo tanto, debe cumplir con los requerimientos que la legislación del país establece.

Estos requerimientos incluyen crear un acceso para personas con discapacidad, espacio para una ruta de evacuación, servicios sanitarios para los clientes, nueva instalación de tuberías y, muy importante, un sistema eléctrico que cumpla con el código vigente. El antiguo edificio carecía de los sistemas mecánico y eléctrico.

En su interior, contará con un pasillo de evacuación contiguo a la pared del lado este que desembocará en una puerta de emergencia con salida a la avenida. Para habilitar esta salida de emergencia, se aprovechará el buque existente que está inhabilitado, pero que será visible a partir del retiro de la estructura que se adosó hace un tiempo a la fachada.

Además, el edificio se pintará por completo, los vidrios de la planta baja serán sustituidos por vidrio temperado de una sola pieza e instalarán toldos sobre cada ventana para simular los que tuvo hace un siglo.

“Esta información se sustenta con el material fotográfico antiguo con el que se cuenta, por lo tanto, la intervención se basa en información fidedigna y no en supuestos ni interpretaciones del autor”, señaló Verónica Solórzano, arquitecta del Centro de Patrimonio Cultural.

Solórzano añadió que, con base en estas fotografías, al restaurar las pilastras de la fachada con su línea hasta el suelo, el zócalo inferior del primer nivel deberá reubicarse en su posición original.

Asimismo, recomendó que las partes de las pilastras que serán reconstruidas “aporten una muestra honesta de su recolocación, ya sea mediante los colores a utilizar o bien texturas. Es decir, si bien es cierto se está devolviendo su apariencia original, debe quedar la huella de la época en la que se está ejecutando la intervención, tal como lo señala la Carta de Venecia en su Art. 12”.

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